Archivo diario: mayo 15, 2006

¿Y tu, que harías? parte I

Hace un par de dias, un compañero de trabajo tuvo una situación embarazosa. Se las comento tal y como la contó:
“- El sábado pasado acudí con otros amigos a una fiesta. La novia de Fulanito cumplió años, y le prepararon una fiesta sorpresa. También invitaron a algunas amigas de Sutanita, entre las cuales iba una mujer mas o menos guapa: delgada, sus curvas en su lugar y todo eso. Llevó a sus 3 pequeños: uno de 7, otra de 5 y la otra de 3 años.
-Después, el ambiente se fué haciendo un poco mas alegre y desenfadado, por las botellas de licor que empezaron a circular hacía un rato. Cabe mencionar que yo no tomé, porque traía un carro prestado y no deseaba causar accidente alguno. Todos se divertían, menos los pequeños y yo. Ellos parecían olvidados por su madre, la cual, con total desparpajo, departía con varios de los asistentes-hombres.
Por la situación en mi trabajo, me encuentro alejado de mi familia. Estos pequeños me recordaban enormemente a mis hijos, de similares edades. por lo cual, me puse a jugar con ellos.
-Ya hace meses que no he tenido relaciones sexuales, pues tengo respeto hacia mi mujer. Pero en el lugar donde me encuentro no faltan las mujeres guapas, y aunque me ha costado enorme esfuerzo, me he mantenido célibe.
-En la reunión las cosas se estaban poniendo candentes. Menganita, la madre desobligada, escenificaba una especie de show lésbico con otra de las asistentes. A mi me pareció de mal gusto que ella estuviera exhibiendo ese comportamiento frente a sus hijos, por lo cual los conduje al patio, a fin de que no vieran los desfiguros de Menganita.
-Después de un rato, y sintiendo el llamado de la naturaleza, tuve que ingresar al baño, atravesando el escenario de lo que podríamos llamar “la apoteósis orgiástica”. A pesar de que no quería, tuve que ver parte de la escena, y después de mi abstinencia, la verdad es que me encendió.
-Tratando de controlarme, ingresé al baño. Oriné copiosamente y, al tratar de salir, me encontré con que Menganita se había metido al baño también, diciendo “¡ay, perdón!”, pero sin hacer un sólo movimiento para salirse. Ella estaba semidesnuda, con su sensual cuerpo cubierto de sudor y excitación, y una mirada de lujuria capaz de derretir a un iceberg. dijo: “Pues…ya estamos aqui, ¿no?”, mientras que con una mano se despojaba de la pantaleta color rosa, y con la otra acariciaba mi entrepierna.
-Temblando, y conteniéndome a duras penas, salí como pude del baño, sintiendo los latidos en las sienes, y siendo recibido por las risas y burlas de los demás asistentes al convivio. Murmurando una disculpa, salí al patio, y me despedí con una rápida caricia del mayor de los niños. me subí al auto, y apenas controlando mi nerviosismo, me dirigí a mi dormitorio en mi trabajo…”
Este compañero estuvo a punto de caer en una tentación bastante fuerte. El dice que aguantó, y lo mismo dicen los que estuvieron en la fiesta.
Cambiando de sexo a los protagonistas si es necesario, la pregunta obligada es:
¿QUE HUBIERAS HECHO TÚ?

Saludos, Bros & Sis!

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