Archivo diario: agosto 31, 2006

De paraísos perdidos y otras cosas…


A veces, me pongo un poco melancólico. Y en esas ocasiones, me da por escuchar música ranchera, pero de la antigüita, como “Valentín de la Sierra”, con Antonio Aguilar, “Paloma Negra”, con Amalia Mendoza, “anillo de Compromiso”, con el inefable Cuco Sánchez, y “La que se Fué”, de Pedro Infante, entre otras. Pero entre todas ellas hay una que en especial me gusta, por la forma en que retrata una situación muy común en este mi México lindo y querido. Esa canción es “Jacinto Cenobio” cantada por Guadalupe Pineda.

Cuando era más joven, mi padre me puso a trabajar de mecapalero (cargador) en la Central de Abasto de la Cuidad de México, para que me alivianara. Ahi tuve la fortuna de conocer gente bastante valiosa, de las cuales aprendí bastante cosas que ahora me han servido. Una de esas personas, Paulino de nombre, vivió justamente lo que cuenta la canción, sufriendo el desprecio de su propia familia a pesar de haberles dado educación, casa y sustento durante su niñez. Al morir su esposa Justina, los hijos le abandonaron a su suerte, y tuvo que dejar su amado terruño, su paraíso, para sobrevivir en una de las ciudades mas dificiles en cuestion de empleo. Su vida se la pasaba en dormir, comer, tomar y trabajar.

El me decía: “no pienses que los hijos te van a querer toda la vida. Ellos estarán nomás encargados contigo mientras crecen, y después segurito se van a hacer su propia vida. Mejor, dedícale tiempo a tu mujer, cuando la tengas, que ella solamente te dejará cuando muera”.

Por eso es que esa canción me produce bastante sentimiento, y no pocas veces termino echandome unos tequilas a la salú del Jacinto Cenobio-Paulino, pero de un modo u otro sus consejos me ayudan a superar mi melancolía. Aqui se las dejo, a ver que les parece…

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Saludos, Bros & Sis!

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