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Justicia

casas aleman

La hija de una muy querida amiga, DudaDesnuda, sufrió hace unos dias un asalto  a manos de unos cartoneros. Eso fué publicado en su Blog, y los comentarios iban desde la solidaridad plena hasta el intento de justificar, politicamente, la situacion de los cartoneros.Yo, la verdad, ya he pasado por eso. Hace 17 años me asaltaron en el Distrito Federal (concretamente, en la Colonia Casas Alemán, barrio bastante “pesado” y de riesgo en esos menesteres del asalto y la violación). Iba regresando de una fiesta, como a las tres de la mañana.  No pasaba ni un auto, mucho menos un taxi o colectivo. Decidí caminar hasta donde hubiera transporte sobre la avenida San Juan de Aragón (la cual cruza la citada colonia).

Cuando apenas había pasado el Gran Canal, se me acercaron dos jovencillos de no mas de 17 años, uno con una bicicleta. Prudentemente, cambié de acera, pero ellos me siguieron, y uno de ellos me dijo “-¿Que ondas, ese, saca los tabacos, no?”. Cuando voltée a ver al que me hablaba, me fijé que llevaban puntas (seguetas de corte  afiladas), y con ellas me amenazaban. No es por nada, pero la verdad es que estaba mas alto y mas fuerte que ellos; lo unico que me detenía de ponerles una buena madriza eran justamente esas puntas.

Ya sin ningún pudor me despojaron de una chamarra de piel, mi billetera conteniendo 50 pesos y una cadena de la Virgen de Guadalupe de oro. Mientras me robaban, no paraban de decir: “-no l´agas de pedo o te carga la chingada”, “-ni te muevas o te mueres”.

Después de robarme, se fueron corriendo por entre los andadores de la colonia; por razones obvias, el de la bicicleta se quedó un poco mas atrás. Perdí un segundo en  pensar “-¿Los sigo o no los sigo?”. Y después de tan breve reflexión, me lanzé al rescate de mis pertenencias.

En ese momento no pensé que andaba de madrugada por un barrio ajeno, sin ninguna clase de arma, sin conocer las calles y sin saber si alguien mas estaba esperandolos a la vuelta de la esquina como apoyo. Solamente me impelía el deseo de recuperar mi billetera (por lo de las identificaciones), y mi chamarra (regalo de cumpleaños de parte de mi hermano mayor).

Pues nada: alcancé al de la bicicleta, y con la adrenalina hasta el tope lo jalé, lo tumbé y lo golpeé hasta que me canse. Luego  lo  pateé y lo abandoné ahi mismo, dirigiendome hacia el otro ratero que había desaparecido por el andador hacía unos minutos.

Al dar la vuelta en una esquina, mis peores temores se volvieron realidad: un grupo de 10 ó 12 personas, integrantes sin duda de una de las tantas “flotas” o pandillas de ese barrio, se encontraban chupando (bebiendo) en la esquina contraria.

Ya no me pude frenar a tiempo. En cuanto me vieron, me cercaron y me preguntaron que qué chingaos hacía ahi, que qué quería. Ya me imaginaba la madriza (golpiza) que me iban a propinar, cuando de pronto…mi angel guardián intervino.

“-que tranza, dejen en paz a ese güey…yo lo conozco, es el Gusgo, el que juega basquet en el Depor…bájenle de güevos, lo que quieran con él…conmigo”

Era el Güero, del equipo de los Scorpions. Varias veces jugamos contra ellos en la liga de Basquetbol del deportivo Los Galeana…y para que digan que el deporte no sirve…

De ahi, me invitaron hasta a chupar. Ya no era el pinche invasor al barrio: era un rostro conocido, un “banda” como ellos. Ahí mismo les hice saber que me habian robado, y luego luego dijeron que habia sido el piojo (que habia pasado corriendo hacía alguns  minutos), y el Güero les ordenó que lo trajeran en chinga para que devolviera lo que me robaron.

Diez minutos después llego el cabrón ese: hacia honor a su apodo, pues estaba chaparro y bastante mugroso. Me devolvió la chamarra (con el cierre roto), la billetera (sin los cincuenta pesos) y la cadena (sin el dije). Viendo que contaba con el apoyo, le dije a mi cuate lo que me faltaba. Dándole un zape bien puesto, el piojo no tuvo mas que regresar el dinero y el dije. Luego, como si nada, me pidió disculpas y me invitó a seguir chupando, ahora por su cuenta, para resarcir en parte lo del asalto. Llegó el madreado, queriendo echarmelos encima, pero le dijeron que se lo merecía por pendejo, y se retiró a que lo curaran.

Ya casi amaneciendo me acompañaron a la avenida, me pararon un taxi y se despidieron. Llegue a la casa de mis padres a las 6 de la mañana.

Pude haberme defendido, pero la verdad es que ellos tenian una ventaja por tener  las puntas, y por ser 2. Era arriesgar mucho.

De ahi en adelante decidí no dejarme.  Para el efecto, siempre cargo conmigo algo  con que defenderme. Eso si, de acuerdo al sapo es la pedrada. Si ando en algún lugar mas o menos de confianza, llevo algo ligero, como una navaja o spray de pimienta. Si es un lugar gacho, pues la fusca de menos. Eso si, primero hay que aprender a manejar lo que nos va a defender, asi sea un palo o una piedra. No vaya a ser que con eso mismo terminemos agredidos.

Todo esto no es para que de inmediato se active la autodefensa, y se compren armas y cañones. No. Es para no dejarnos, para defendernos y evitar que cualquier rata quiera quitarnos lo nuestro. Ya basta.

Saludos, Bros & Sis!

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100


Este es el post No. 100.

Vale la pena remarcarlo, sólo por ese numerito.

Por lo demás, las semana estuvo para olvidarla.

Saludos, Bros & Sis !

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La percepción de la vida.


Desde hace algún tiempo, he tenido la inquietud de escribir acerca de la manera en que las personas percibimos e interpretamos de diferente manera un hecho singular.

Tal es el caso de esta imágen, tomada del archivo Casasola. Apareció en una revista ya hace tiempo, pero incompleta: sólo se veía a la mujer de la extrema izquierda.

Mucha gente pensó entonces que se trataba de una rielera o soldadera, fiel acompañante de los soldados revolucionarios, y que hacían las veces de cocinera, abastecedora de parque, lavandera y cargadora. La verdad, todo un ejemplo de sacrificio.

Pero eso no fué lo que vió Casasola cuando tomó la foto.

Ya viéndola completa, esa imagen cambia un poco. Ya no es la imágen de la desesperación de la soldadera en busca de su “juan”. Probablemente ande buscando un fusil que se le cayó, o algo asi…

Ahora que, si nos atenemos a la descripcion que desde entonces se ha hecho de la misma por el propio Casasola y otros escritores de ese tiempo, no queda más que aceptar que se trata de un grupo de prostitutas del ejército federal, que salieron a tomar un poco de aire.

Aún después de saber esto, muchos se seguirán admirando el “espíritu de sacrificio”, del “valor”, que representa la imágen de esta mujer.

Y es que a las ideas les cuesta morir…

Me voy a permitir mencionar una situación que me ocurrió. Tal vez no tenga mucho que ver, pero reafirma eso de que la percepción puede ser equivocada…

Hay recuerdos de la infancia, que a menudo se confunden, y hacen de una realidad algo medio borroso y de fácil malinterpretación. Por ejemplo, en una ocasión mi padre y yo ibamos caminando por una calle del centro de la ciudad de México, cuando fuí regañado por Él por andar pasando la mano sobre las puertas y paredes que estaban sucias. Recuerdo las palabras exactas, el ambiente, mi ropa y la de él, el tacto de la mano sobre las paredes y hasta la pena que sentí.

O al menos eso pensaba.

Resulta ser que hay una foto del hecho, justo como yo lo recuerdo, pero en la cual no aparezco yo, sino uno de mis hermanos. Ante eso, sufrí una especie castigo, con dolor de cabeza incluido.

Creo que a veces hay eventos o situaciones en las que nos hubiera gustado participar, ya sea porque es algo bueno o al contrario, para sentirnos un poquito “victimas”…y nuestra mente reacciona ante el estímulo, creando toda una ilusión que se ajusta a los hechos que ya han ocurrido.

Puede ser que esto no sea tan común como yo pienso…pero me gustaría escuchar que tienen que decir al respecto. No sean tímid@s, comenten su caso…

Saludos, Bros & Sis!

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Fuera de línea


Voy a donde está e peligro…a ver si vuelvo….

Saludos, Bros & Sis, y no me olviden!

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tristeza.

La vida sigue
o aparenta seguir.
La tristeza de la ausencia
llena todos los momentos disponibles
hasta hacer que los recuerdos
resulten dolorosos, tristes,
abominables y añorados.
¿Por que se fué,
dejando una ausencia grande,
tan grande como sus enseñanzas?
Ya no está aqui,
y sin embargo,
su presencia es tangible,
casi como estirar la mano y tocarlo,
casi como hablarle y esperar respuesta,
casi como abrir los ojos y ver
su siempre franca sonrisa…
Y ya no esta, se fué
en la penitud de sus años dorados,
cuando había mucho por hacer aún,
dejando inconclusas muchas cosas;
pero, a su vez,
dando fin a un periodo,
cerrando los círculos de su vida
que significaron sacrificios inconmensurables,
y todo ello sin perder
el ánimo y la fuerza.
Por ello, me invade
un sentimiento ambiguo:
alegría, por que sé que hizo su vida
a plenitud, sin buscar
evadir responsabilidad alguna,
con tesón y con coraje, y
repartiendo felicidad y buenos consejos
a todo aquel que se le acercaba;
y tristeza, porque
ya no podremos seguir
siendo parte de todo
lo que representaba;
no más abrazos, no más amor,
no mas esa sombra de roble
que nos protegía bajo sus ramas.
Tal vez suene egoísta
pensar que pudiera
tener todo lo que el daba.
Sin embargo, lo tenía,
y siento que no lo aquilaté lo suficiente…
merercía mas, merecía todo,
y aún más, ¡ si yo pudiera
regresar el tiempo!
Ésa es mi tristeza,
llorar por impotencia
de no poder hacer ya nada
(y no me refiero a seguir su ejemplo,
que eso lo intento dia a dia),
de no poder sonreirle, abrazarlo,
decirle cuanto lo quiero…
Mis lágrimas, sin vergüenza alguna
ruedan por mi rostro, y no intento detenerlas;
porque, ¡ Caray! soy un hombre,
pero sólo gracias a él.
Sólo le pido al Gran Dios
que nos ayude a entender el porqué de las cosas.
Y en especial a mi,
que a casi 4 meses de su ausencia,
todavía no me explico
porqué se lo llevó.

¡Ay, como extraño al Jefe!
¡Ay, como extraño a mi viejo!

=I=

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Mi segundo amor…

Hace mucho tiempo, cuando todavía los gansitos sabían a chocolate y se podía tomar agua de la llave, encontré el amor. Ella era una niña linda. ¡Que digo linda, lindísima!. Güera, pelo rubio, ojo verde, delgadita…todo lo que cualquier niño de 11 años pudiera pedir de una nena. El caso es que estaba más que clavado con ella. Vivía esa belleza en el pueblo de donde son originarios mis padres y, como pueden imaginar, era un poquito rancherona…

Sus padres no veían con malos ojos nuestra relación…que de hecho, no existía aún. Pero yo sabía que no le era indiferente. Tal vez sus miradas, tal vez su sonrisa, tal vez sus gestos, todo ello me lo decía. Y también sus amiguitas, que no perdían oportunidad de decirme que le gustaba.

Pero no era nada facil, porque yo no sabía de que forma decirselo. Y tambíen me revolcaba de pena, y me moría de vergüenza tan sólo de pensarlo.

Un primo mio (que estaba al tanto de la situación), no se cansaba de reirse de mi. Decía- “ira nomás, ta´s re jodido pa´hablarle a las viejas…ni pareces hombre!”

Total, que una noche de esas, estando cerca de la casa de mi amor imposible, mi primito y sus amigos se ensañaron conmigo. La burla aumentó de tono, y ahora si que pensé que tenía que hacer algo si no me quería pasar el resto de mis vacaciones escondido en el ropero de mi abuela…
Asi que, haciendo de tripas corazón,, me encaminé a casa de un tío, tomé una guitarra que tenía por ahi, y con mas coraje que determinación me planté ante el balcón de Jessica (que asi se llamaba la dueña de mis suspiros…).

Como yo no sabía tocar más que 3 ó 4 canciones, me arranqué con “Reloj” de Roberto Cantoral. Todavía puedo sentir la pena que en aquellos días me dió, al ver que se encendían las luces, se apartaban las cortinas y se asomaba…mi suegra. Con una risa dibujada en su rostro me hizo saber que la recámara de Jessi no tenía ventana hacia la calle, pero que no me preocupara, que ahorita me la traía.

Me aguanté las ganas de salir corriendo sólo porque sabía que la primada estaba en las esquina, esperando una muestra de “cobardía” de mi parte. Uno ó dos minutos después, apareció la susodicha, con una cara de “por que chingaos ma despiertan”.

Viendo la gravedad de la situación, que estaba a punto de concluir mi noviazgo aún antes de empezarlo, decidí cantar otra de las canciones que me sabía: “Wendolyn”, de Julio Iglesias versión la Rondalla de Saltillo. Algo hice bien, porque de inmediato cambió su cara hosca por una mas adecuada, y sentándose en el balcón se dispuso a disfrutar las canciones que de mi ronco pecho salían.

Ya inspirado, canté “Felicidad”, que hiciera famosa Victor Yturbe “el Pirulí”, seguida por “Quiero”, de Julio Iglesias; y ya entrado en gastos, “Morir de Amor”, canción de Charles Aznavour.

Como no me sabía más que las mañanitas, suspendí el canto y, acercándome a las rejas del balcón, le pregunte: -“¿quieres ser mi novia?”

Ella respondió: -“no sé, déjame pensarlo” -(¿Que chingaos tenía que pensar…?)

Envalentonado por esa mirada asesinamente seductora, le dije:-¿Pero…no te gusto?”

Se rió, con una risa cristalina y pura, y me dijo:-“si, pero…”

-“¿Entonces?

-“Bueno pues…esta bien…si.”

Casi brinqué de alegría.

Nos dimos un beso (casi casi rozándonos apenas los labios), y quedamos de vernos al día siguiente en la iglesia.

Ahora, ella es toda una mujer (y bastante subida de peso); tiene marido y 4 hijos, y vive en Estados Unidos. Pero nunca podré olvidar su imagen, sonriendo sentada en su balcón, cuando le llevé serenata.

Saludos, Bros & Sis!

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De paraísos perdidos y otras cosas…


A veces, me pongo un poco melancólico. Y en esas ocasiones, me da por escuchar música ranchera, pero de la antigüita, como “Valentín de la Sierra”, con Antonio Aguilar, “Paloma Negra”, con Amalia Mendoza, “anillo de Compromiso”, con el inefable Cuco Sánchez, y “La que se Fué”, de Pedro Infante, entre otras. Pero entre todas ellas hay una que en especial me gusta, por la forma en que retrata una situación muy común en este mi México lindo y querido. Esa canción es “Jacinto Cenobio” cantada por Guadalupe Pineda.

Cuando era más joven, mi padre me puso a trabajar de mecapalero (cargador) en la Central de Abasto de la Cuidad de México, para que me alivianara. Ahi tuve la fortuna de conocer gente bastante valiosa, de las cuales aprendí bastante cosas que ahora me han servido. Una de esas personas, Paulino de nombre, vivió justamente lo que cuenta la canción, sufriendo el desprecio de su propia familia a pesar de haberles dado educación, casa y sustento durante su niñez. Al morir su esposa Justina, los hijos le abandonaron a su suerte, y tuvo que dejar su amado terruño, su paraíso, para sobrevivir en una de las ciudades mas dificiles en cuestion de empleo. Su vida se la pasaba en dormir, comer, tomar y trabajar.

El me decía: “no pienses que los hijos te van a querer toda la vida. Ellos estarán nomás encargados contigo mientras crecen, y después segurito se van a hacer su propia vida. Mejor, dedícale tiempo a tu mujer, cuando la tengas, que ella solamente te dejará cuando muera”.

Por eso es que esa canción me produce bastante sentimiento, y no pocas veces termino echandome unos tequilas a la salú del Jacinto Cenobio-Paulino, pero de un modo u otro sus consejos me ayudan a superar mi melancolía. Aqui se las dejo, a ver que les parece…

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Saludos, Bros & Sis!

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