Archivo mensual: agosto 2006

De paraísos perdidos y otras cosas…


A veces, me pongo un poco melancólico. Y en esas ocasiones, me da por escuchar música ranchera, pero de la antigüita, como “Valentín de la Sierra”, con Antonio Aguilar, “Paloma Negra”, con Amalia Mendoza, “anillo de Compromiso”, con el inefable Cuco Sánchez, y “La que se Fué”, de Pedro Infante, entre otras. Pero entre todas ellas hay una que en especial me gusta, por la forma en que retrata una situación muy común en este mi México lindo y querido. Esa canción es “Jacinto Cenobio” cantada por Guadalupe Pineda.

Cuando era más joven, mi padre me puso a trabajar de mecapalero (cargador) en la Central de Abasto de la Cuidad de México, para que me alivianara. Ahi tuve la fortuna de conocer gente bastante valiosa, de las cuales aprendí bastante cosas que ahora me han servido. Una de esas personas, Paulino de nombre, vivió justamente lo que cuenta la canción, sufriendo el desprecio de su propia familia a pesar de haberles dado educación, casa y sustento durante su niñez. Al morir su esposa Justina, los hijos le abandonaron a su suerte, y tuvo que dejar su amado terruño, su paraíso, para sobrevivir en una de las ciudades mas dificiles en cuestion de empleo. Su vida se la pasaba en dormir, comer, tomar y trabajar.

El me decía: “no pienses que los hijos te van a querer toda la vida. Ellos estarán nomás encargados contigo mientras crecen, y después segurito se van a hacer su propia vida. Mejor, dedícale tiempo a tu mujer, cuando la tengas, que ella solamente te dejará cuando muera”.

Por eso es que esa canción me produce bastante sentimiento, y no pocas veces termino echandome unos tequilas a la salú del Jacinto Cenobio-Paulino, pero de un modo u otro sus consejos me ayudan a superar mi melancolía. Aqui se las dejo, a ver que les parece…

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Saludos, Bros & Sis!

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Caldo Largo

Nada mejor para comer después de un periodo febril y odioso, que este exquisito caldo Largo de Pescado. Disfrútenlo.

Ingredientes:

1/2 kilo de pescado en trozos (rubia, peto o mero)

1 jitomate

1 cebolla

4 dientes de ajo

chile guajillo al gusto

hierbas de olor

sal

2 cucharadas soperas de cilantro picado

3 limones partidos

Procedimiento:

Lave el pescado. Ponga en una olla con 6 tazas de agua el jitomate partido en cuatro, la cebolla rebanada, dientes de ajo, las hierbas de olor y la sal; déjelo hervir 10 minutos.

Limpie el chile, desvénelo y remójelo; licúelo con 1 diente de ajo y 1 taza de agua. Cuélelo sobre la olla.

Añada el pescado limpio de espinas. Hierva 15 minutos y sirva caliente con el cilantro picado y acompañe con medios limones.

Como de costumbre, gracias a la U.de G., por la imagen.

Buen provecho, Bros & Sis!

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Catarsis I

Odio el sol radiante al medio dia, sin frescura; odio el pinche frio de las tardes nubladas; odio tambien la lluvia tempranera, que te despierta de golpe cuando sales de casa; odio a los jefes abusivos, a los subordinados estupidos, al polvo pertinaz, a la basura arrojada en las calles, a la falta de coordinacion en las actividades que debo realizar, a las esposas regañonas y premenopáusicas, a las llantas ponchadas, a los choferes del trasporte público, a los policias y tránsitos corruptos, a los anocheceres sin luna, al sabor de los cigarros viejos, a la falta de sexo, a la nula creatividad de algunos artistas, al intento de ser chistoso, a la falta de tiempo para leer, al sobrepeso, a las ausencias familiares recientes, a las deudas que tendrán que esperar para ser pagadas (obligatoriamente), a los niños maleducados que se atraviesan por entre las piernas, al aum,ento de precios, a los plantones del P:R:D:, al Peje y secuaces que lo acompañan, a Felipe Calderón y su caterva de asistentes, a la mala comida, a los refrescos de cola, al olor de los basureros clandestinos, a las llamadas telefónicas a deshoras, a la lejanía de los buenos amigos…todo eso y mucho más yo lo odio!

actualización 1: …También odio la guerra inútil entre Israel y Libano, los trámites burocráticos, los refrescos tibios, las falsas caricias, los poemas robados, el fanatismo en todas sus formas, las ausencias (¡Ay, como duelen!), la falta de pasta dental (o dentrífico, pues…), las lesiones musculares, los accidentes automovilísticos, los hospitales, la muerte, las cervezas agriadas, el jet-lag, la opresión, el hambre, la gula y los demás pecados capitales, la falta de congruencia, los ladrillos en los post, la imbecilidad inteligente, las pelotas que no rebotan, las moscas, cucarachas, moscos y mosquitos, las sonrisas “de cortesía”, la falta de conexión de internet, los bloques de computadoras, el trabajo que te dan justo 5 minutos antes de salir, los compromisos creados, la soledad (propia y ajena), la violencia intrafamiliar, Laura Bozzo, Walter Mercado, George W. Bush, la xenofobia y los negros, peruanos, chinos y coreanos, los golpes que aparecen en tu carro que estacionaste hace una hora, los problemas estomacales, los dolores de muelas, los malos profesionistas, la intransigencia, la tecnología incomprensible…todo esto yo lo odio!

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